miércoles, 28 de mayo de 2008

El día que Jesús guardó silencio.



» El día en que Jesús guardó silencio
Miércoles 28 de Mayo de 2008

Aún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño. Solo recuerdo que ya era tarde y estabá en mi sofá preferido con un buen libro en la mano. El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear...En algún lugar entre la semi-inconsciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenía nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecía interminable en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos. Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado: "Muchachas que me han gustado". Lo abrí descuidadamente y empece a pasar las fichas. Tuve que detenerme por el impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡se trataba de las muchachas que a MÍ me habían gustado!Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar de donde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia. Estaban escritas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria había ya olvidado.Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga, empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido.Algunos me trajeron alegría y momentos dulces; otros, por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba.El archivo "Amigos" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando más me necesitaban". Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté", otros títulos eran: "Asuntos por los que he peleado con mis hermanos", "Cosas hechas cuando estaba molesto", "Murmuraciones cuando mamá me reprendía de niño", "Videos que he visto"...No dejaba de sorprenderme de los títulos.En algunos ficheros habían muchas mas tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de lo que yo pensaba. Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado. ¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad. Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma. Cuando vi el archivo "Canciones que he escuchado" quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y, ni aun así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de la música, sino por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido. Cuando llegué al archivo: "Pensamientos lujuriosos" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Solo abrí el cajón unos centímetros.. Me avergonzaría conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido. Me sentí asqueado al constatar que "ese" momento, escondido en la oscuridad, había quedado registrado... No necesitaba ver más...Un instinto animal afloró en mí. Un pensamiento dominaba mi mente: Nadie debe de ver estas tarjetas jamás. Nadie debe entrar jamás a este salón..¡Tengo que destruirlo!. En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón. Me desesperé y trate de tirar con mas fuerza, sólo para descubrir que eran mas duras que el acero cuando intentaba arrancarlas.Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invensible de mis miserias, y empecé a llorar. En eso, el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación: "Personas a las que les he compartido del amor de Jesús". La manija brillaba, al abrirlo encontré menos de 10 tarjetas. Las lagrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar. Caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza. Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre.Y mientras me limpiaba las lagrimas, lo vi. ¡Oh no!, ¡por favor no!, ¡El no!, ¡cualquiera menos Jesús!. Impotente vi como Jesús abría los cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción. En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada. Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos. ¿Por qué tiene que leerlos todos? Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. El, se acerco, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas. Pero el no dijo una sola palabra. Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio... y lloró conmigo.Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío. ¡No!, le grité corriendo hacia El. Lo único que atiné a decir fue solo ¡no!, ¡no!, ¡no! cuando le arrebaté la ficha de su mano. Su nombre no tenía por que estar en esas fichas. No eran sus culpas, ¡eran las mías! Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubró el mío, escrito con su propia sangre. Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas. No entiendo como lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo: Consumado es, está terminado, yo he cargado con tu vergüenza y culpa. En eso salimos juntos del Salón... Salón que aún permanece abierto.... Porque todavía faltán más tarjetas que escribir...Aún no se si fue un sueño, una visión, o una realidad... Pero, de lo que si estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará más fichas de que alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas. Romanos 10:13-15 (Nueva Versión Internacional)13 porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.14 Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?15 ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: ¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!

Ni el saber ni el poder.



NI EL SABER NI EL TENER
por el Hermano Pablo
El hombre se acomodó en el lecho lo mejor que pudo. Sus fuerzas lo abandonaban. Su cuerpo se hallaba cada vez más débil. Libraba la última batalla, esa que siempre se pierde. Era un hombre repleto de conocimientos, de inteligencia, de filosofía. Y sin embargo murió, porque está establecido que todos los hombres mueran. Su nombre: Aldous Huxley.
Otro hombre se acomodó en su lecho lo mejor que pudo. Las fuerzas lo abandonaban de igual modo a él, que también libraba la última batalla, la que siempre se pierde. Era un hombre muy adinerado. Y sin embargo murió, porque está establecido que todos los hombres mueran. Su nombre: Aristóteles Onassis. Ambos hombres, Aristóteles Onassis y Aldous Huxley, murieron en la misma semana.
Lo cierto es que la muerte llega inapelablemente a todos los seres de este mundo, ya sean los más ricos, los más inteligentes y los más poderosos, o los más pobres, los más iletrados y más impotentes. La Biblia dice: «No hay quien tenga poder sobre el aliento de vida, como para retenerlo, ni hay quien tenga poder sobre el día de su muerte. No hay licencias durante la batalla, ni la maldad deja libre al malvado» (Eclesiastés 8:8).
Huxley y Onassis descollaron en la misma época. Uno acumuló inmenso saber; el otro, inmensa fortuna. Pero ambos tuvieron que dar el salto inexorable en el vacío. Sólo Dios sabe si habrán, en esta vida, tomado en cuenta la vida eterna.
¿Quién tiene el poder sobre el problema de la vida y de la muerte? La filosofía de Huxley no lo tenía. El dinero de Onassis tampoco lo tenía. Sólo la Biblia tiene la respuesta al dilema de la muerte. Se encuentra en el Evangelio de Jesucristo, que es poder de Dios para salvación a todo el que cree.
La vida no se compra, ni con toda la filosofía ni con toda la riqueza del mundo. Fue Jesucristo quien dijo: «¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?» (Lucas 9:25).
La vida eterna se recibe gratuitamente. Cristo dijo: «El que cree tiene vida eterna» (Juan 6:47). También dijo: «Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán» (Juan 10:27,28).
La fe en Cristo nos asegura esa vida después de la muerte. El estar vivo espiritualmente y tener a Cristo en lo profundo del alma aseguran la victoria absoluta en ese momento final. Los que recibimos a Cristo como nuestro Salvador no sólo vivimos mil veces mejor en esta vida, sino que también aseguramos nuestro lugar en la vida eterna. Esa es la oferta de Dios. Esa es su promesa divina para cada uno de nosotros.

martes, 27 de mayo de 2008

Llenos de Sombras.



27 mayo 08
LLENOS DE SOMBRAS
por el Hermano Pablo
Fue mago del color, y genio de luz y sombra. Capturó el fuego de los tulipanes, el oro de los trigales y lo magistral de las rosas. Pintó todos los personajes de París, hombres y mujeres, dándoles brillo e intensidad. Sus cuadros adornan los grandes museos del mundo y valen una auténtica fortuna. Su nombre: Vincent Van Gogh. En 1890, lleno de sombras como algunos de sus cuadros, Van Gogh se suicidó.
Fue, también, mago del color, y genio de luz y sombra. Plasmó, también en lienzo, la deslumbrante belleza de la naturaleza. Desilusionado, se fue de Europa a Tahití. Allí capturó el encanto de las mujeres y la magnificencia de las flores. Sus cuadros también adornan los grandes museos del mundo y valen una auténtica fortuna. Su nombre: Paul Gaughin. Y también en 1890, lleno de sombras como algunos de sus cuadros, Gaughin intentó suicidarse, aunque no murió hasta 1903. Esta fue la realidad de la vida de dos genios artísticos.
Lamentablemente son muchos los que, llevando vidas activas y al parecer felices, dirigiendo valiosas empresas, viviendo de fiesta en fiesta, recibiendo aplausos y homenajes, viven llenos de sombras. Allá en lo más profundo de su ser la luz está apagada. De ahí las visitas continuas al psiquiatra y las noticias constantes de suicidios.
Es que podemos vivir rodeados de luz, «esa luz asesina de las grandes capitales», como dijo Gabriel y Galán, poeta español; podemos vivir inmersos en el resplandor de los grandes hoteles, los grandes teatros, los grandes espectáculos, y sufrir por dentro la constante oscuridad de la noche.
¿Por qué será que tanta gente, que vive llena de luz exterior, está saturada de sombras por dentro? El Maestro de maestros nos da una pista. He aquí sus palabras: «El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad» (Mateo 6:22-23a).
El ojo, el corazón, que está inclinado al delito, al vicio, al egoísmo y a la codicia, es ojo que vierte tinieblas hacia adentro. Pero el ojo que busca lo justo, lo decente, lo honesto y lo bueno, es ojo que vierte luz hacia adentro.
Cristo quiere ser la luz de nuestra vida. Él quiere limpiar nuestra alma, purificar nuestro corazón y llenar nuestro ser de armonía y de paz. Él quiere transformar nuestra sombra en luz y nuestra desilusión en fe. Él quiere darnos una nueva vida. Lo único que tenemos que hacer es decirle en sincera oración: «Jesucristo, se tú el Señor de mi vida.» De hacerlo así, nuestra vida cambiará por completo.

lunes, 26 de mayo de 2008

La unión hace la fuerza



» El Labrador y sus Hijos - (Unidad)
Lunes 26 de Mayo de 2008

Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre sí, peleaban contantemente.Un día les congregó a todos y mando traer unas cuántas varas, las colocó todas juntas e hizo un haz con ellas, les preguntó cuál de ellos se atrevía a romperlo.Uno tras otro todos se esforzaron para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo.Entonces el padre desató el haz y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmente se partían, y enseguida les dijo:-De esta manera, hijos míos, si estáis todos unidos nadie podrá venceros; pero si estáis divididos y enemistados el primero que quiera haceros mal os perderá.Efesios 4:3Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.4 Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza;5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo;6 un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.

domingo, 25 de mayo de 2008

El hombre que tenía mucho.



» El hombre que tenía mucho.
Domingo 25 de Mayo de 2008

Una vez había una familia que no era ni rica ni pobre. Vivían en una pequeña casa de campo de Ohio. Una noche se sentaron juntos para cenar y alguien tocó la puerta. El padre se acercó a abrir.Ahí estaba un hombre viejo con ropa desgarrada, pantalones rotos y sin botones. Cargaba una canasta llena de verduras. Le preguntó a la familia si querían comprarle algunas. Ellos aceptaron porque querían que se fuera rápido.Con el paso del tiempo, la familia y el hombre viejo se hicieron amigos. El hombre le traía verduras cada semana a la familia. Pronto se enteraron de que él era ciego y que tenía cataratas en los ojos. Pero era tan amigable que aprendieron a esperar ansiosamente sus visitas y a disfrutar de su compañía.Un día, mientras entregaba las verduras, dijo:- ¡Ayer tuve la más grande bendición! Encontré una canasta de ropa afuera de mi casa que alguien me dejó.La familia, sabiendo que él necesitaba ropa, dijo:-¡Qué maravilloso!El hombre viejo y ciego, dijo:- La parte más maravillosa es que encontré una familia que verdaderamente necesitaba esa ropa.Recuerda, la felicidad no depende de lo que eres o lo que tienes.Juan 10:10yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

viernes, 23 de mayo de 2008

Libros de la Biblia.

Esta es una ayuda rapida para que conozcas todos los libros de la biblia, espero te sirva.
Libros
Capitulos
Génesis
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50
Éxodo
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40
Levítico
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27
Números
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36
Deuteronomio
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34
Josué
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Jueces
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
Rut
1 2 3 4
1 Samuel
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31
2 Samuel
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
1 Reyes
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
2 Reyes
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25
1 Crónicas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29
2 Crónicas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36
Esdras
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Nehemías
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
Ester
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Job
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42
Salmos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150
Proverbios
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31
Eclesiastés
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Cantares
1 2 3 4 5 6 7 8
Isaías
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66
Jeremías
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
Lamentaciones
1 2 3 4 5
Ezequiel
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48
Daniel
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Oseas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
Joel
1 2 3
Amós
1 2 3 4 5 6 7 8 9
Abdías
1
Jonás
1 2 3 4
Miqueas
1 2 3 4 5 6 7
Nahúm
1 2 3
Habacuc
1 2 3
Sofonías
1 2 3
Hageo
1 2
Zacarías
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
Malaquías
1 2 3 4
Mateo
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28
Marcos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
Lucas
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
Juan
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21
Hechos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28
Romanos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
1 Corintios
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
2 Corintios
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
Gálatas
1 2 3 4 5 6
Efesios
1 2 3 4 5 6
Filipenses
1 2 3 4
Colosenses
1 2 3 4
1 Tesalonicenses
1 2 3 4 5
2 Tesalonicenses
1 2 3
1 Timoteo
1 2 3 4 5 6
2 Timoteo
1 2 3 4
Tito
1 2 3
Filemón
1
Hebreos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
Santiago
1 2 3 4 5
1 Pedro
1 2 3 4 5
2 Pedro
1 2 3
1 Juan
1 2 3 4 5
2 Juan
1
3 Juan
1
Judas
1
Apocalipsis
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
Nueva Versión Internacional (NVI)
Régulo Paz